
Comienza el Año Internacional de los Bosques, que en realidad está muy relacionado con el anterior: los bosques son cobijo de un buen número de especies, y por ello uno de los factores clave a considerar en cuanto a la Biodiversidad. Es conocida la creciente desaparición de bosques primigenios por buena parte del planeta, especialmente en países en vías de desarrollo, sobre todo en África, Sureste Asiático y Amazonía, pero también se ven gravemente amenazados los de Siberia, zonas de Canadá o Chile. En Europa cabe decir que gran parte de los bosques que conocemos son el resultado de una larga intervención desde hace mucho tiempo, que comenzaría ya con el Neolítico y avanzaría aceleradamente desde la Edad Media. Buena de parte de ellos caen para la elaboración de pasta de papel y para la demanda de madera, sobre todo de países ricos.
Pero otra buena parte, cada vez mayor, se corta para establecer pastos para el ganado, para el cultivo de alimentos o incluso de plantas para producción de combustibles. Entre las mayores preocupaciones se encuentra la desaparición de bosques primigenios y secundarios de especies autóctonas para, una vez vendida la madera, establecer plantaciones intensivas de especies foráneas (árbol del caucho en Indonesia y Malasia, acacia en Indochina, eucalipto en múltiples lugares), que interesadamente se pretenden hacer pasar por bosques, pero que no son más que monocultivos carentes de biodiversidad, el denominado “desierto verde”. Puede que algunos de esos cultivos estén justificados ante la demanda de madera y celulosa, pero un bosque no es un conjunto de árboles alineados cuya competencia por otras plantas se elimina para una producción eficiente. Un bosque es un complejo sistema vivo y biodiverso en que participan tanto árboles como muchos otros seres vivos: arbustos, matorrales, herbáceas, todo tipo de plantas, hongos, bacterias, y los animales que lo habitan y participan en sus procesos, formando una comunidad viva y dinámica, y en algunos caso cabría incluir a las comunidades humanas que interaccionan. En ellos se incluyen muchos elementos y organismos no deseables en los monocultivos forestales. Los bosques son cruciales para la regulación del clima, las precipitaciones atmosféricas, el ciclo del agua, y también para las comunidades que se asientan en ellos, en sus inmediaciones, o incluso a distancia, tanto para su economía como para su salud, esparcimiento y disfrute. No es lo mismo una carballeda o un souto de castaños, por hablar de un sistema intermedio y sostenible, que un eucaliptal. Este año habrá que estar atentos para no confundir bosques con monocultivos de árboles.

















