Mostrando entradas con la etiqueta Noemi Basanta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Noemi Basanta. Mostrar todas las entradas

9 de mayo de 2011

El proceso de una idea: A-cero colabora con Galopín en el diseño de una escultura-juego

Por Noemi Basanta











Galopín Parques
colabora en un diseño que realiza A-cero para un área infantil privada. La actuación se sitúa dentro del jardín de una vivienda unifamiliar. La volumetría del edificio permite dividir la gran parcela en diferentes zonas dando paso a un jardín con personalidades diversas, heterogéneo, con ambientes diferenciados. El jardín diseñado por A-cero incluye un lago naturalizado, zonas arboladas de sombra, áreas abiertas de césped y hasta un jardín Zen anexo a la piscina que comunica con el área infantil en cuestión.

La zona para niños queda en un ámbito protegido por los árboles y bien delimitado. Los paisajistas y diseñadores de A-cero plantean un juego-escultura que se inspira en las formas onduladas que genera el viento en la arena, creando una estructura tubular de la que se “cuelgan” los diferentes elementos de juego (un columpio, una red y una tirolina). Partiendo de la idea y planteamiento de A-cero, en la oficina técnica de Galopín Parques se analiza la viabilidad normativa del conjunto, lo cual produce cambios de diseño que supervisa en todo momento A-cero. Se llega a una solución final tanto en diseño como en el sentido constructivo, dimensionando las piezas, estudiando el esquema estructural, seleccionando los puntos de soldadura y los puntos y modo de cimentación.

Hay tres movimientos dominantes: deslizamiento, balanceo y trepa. La tirolina se separa del cuerpo principal situándose en el entorno de unos árboles recreando la ilusión de poder deslizarse de un árbol a otro. El columpio y la red cuelgan de la estructura serpenteante metálica que parece abrazar el espacio y que en sí misma también es un elemento de juego.

El juego-escultura se integra en el entorno y se convierte en una articulación del espacio, donde los niños pueden jugar con gran libertad de movimientos y crear diferentes zonas de juego (los diferentes brazos de la escultura crean una subdivisión del espacio) para realizar todas las aventuras que se les ocurran, todo ello en un marco natural.

Este es un ejemplo de actividad multidisciplinar cuyo fin es ser coherente con la idea inicial.

28 de marzo de 2011

“La ciudadanía es el fin”

Por Noemi Basanta

Cuando se realiza una intervención urbanística todo culmina con una inauguración. La gente comienza a usar ese lugar nuevo que se ha creado en la ciudad (generalmente en suelo con una importante historia vecinal detrás). Pero es cuando se oyen las voces de la ciudadanía que está en ese lugar a diario cuando podemos valorar la intervención.

Esto es lo que ha ocurrido con el Parque de Oza en A Coruña. El parque está repleto de vitalidad: niños recorriendo los juegos con gran dinamismo, algún adulto introduciéndose con su hijo en un juego, una señora deja las bolsas del supermercado en el suelo y se sube a un carrusel, en el juego Prometeo los jóvenes ayudan a los más pequeños a balancearse…

Los medios han reflejado el reconocimiento vecinal que tiene el parque infantil de Oza, con sus elementos lúdicos únicos y originales, a la vez que muy dinámicos, diseñados para la integración de las personas de todas las edades y para que los niños se socialicen. El parque contiene elementos que fomentan la interacción, evitando el aislamiento de las personas.

Lo importante es la experiencia del parque que tiene el vecindario: los árboles, el cielo, las personas, el césped donde tumbarse, la visión desde el mirador superior, etc. Los elementos no compiten con el entorno. Los juegos son tan sutiles que son casi transparentes, sin perder su capacidad de juego. Son esculturas vivas, accesibles a la gente, que se tocan y tienen un uso social.

Los juegos infantiles aportan a uno de los parques más importantes de la ciudad movimiento, integración con el entorno, elegancia y robustez. Como recoge El Ideal Gallego, son los propios ciudadanos los que han opinado: “Las instalaciones de Oza, que se abrieron el año pasado, son las que más se valoran”.

Prometeo en el Parque de Oza (A Coruña)

14 de marzo de 2011

"Hablemos de casas"




Por Noemi Basanta

Sentados en unos sofás en medio del escenario del auditorio de la sede de la Fundación Barrié, Gonçalo Byrne y Manuel Rivas charlaron sobre la vivienda. El debate fue moderado por el periodista Javier Armesto, responsable del imprescindible blog de arquitectura, arte y diseño "El Tiralineas".

Los conversadores abordaron en primer lugar el lado más simbólico del concepto casa, derivando hacia problemas más concretos de la ciudad contemporánea. Ambos coincidieron en que la casa es un refugio, el primer lugar que construyó el hombre para vencer al miedo (un miedo que, según Rivas, aparece en todos los cuentos infantiles). Antes, el lugar del miedo era el bosque, lo oscuro y peligroso y la ciudad era el refugio. Hoy el bosque está idealizado y la ciudad es el lugar del miedo. En la ciudad medieval había un borde claro (la muralla), la ciudad difusa actual no tiene límites claros, no sabes si estás en la ciudad o el campo, ya que se pierde dicho umbral. Según Byrne, esto crea campos de exclusividad y también de exclusión.

También comentaron la dimensión íntima de la casa, coincidiendo en que también es un lugar de ostentación, de exhibicionismo. Equipararon la forma de hacer casas seriadas con los best seller, se repite un modelo que funciona en el mercado. La categoría de best-seller condiciona lo que va a ser el libro antes de que se publique. La arquitectura también responde a esta idea icónica.

Por otro lado, hoy en día se da mucha importancia a los aspectos visuales de la arquitectura (luz, textura, color…) pero se deja de lado el aspecto psicológico. Este aspecto psicológico es determinante y variable en el tiempo, y hace que la casa vaya adquiriendo su propia personalidad a través de estas sucesivas alteraciones.

Rivas también comentó que la casa ya no es una referencia eterna y que la familia tipo está cambiando; la gente cada vez vive menos en su casa, los modelos se modifican, dando paso a la convivencia de nuevos y viejos modelos en la gran ciudad.

Por último también abordaron la gestión de la ciudad, que, según su opinión, debe ser responsabilidad de todos. El arquitecto no es el autor total de la arquitectura urbana, la ciudadanía tiene mucho que decir en la ciudad contemporánea, igual que los políticos, los promotores… todos. Se trata de lograr la convergencia entre promotores, políticos, ciudadanía y arquitectos para hacer el espacio más “vivible” para todos.

18 de noviembre de 2010

El Cazador (Dersu Uzala)

Por Noemi Basanta

Me gustaría que recordáramos una película que seguramente alguno de vosotros habéis visto.

Ambientada en la taiga Siberiana a principios del siglo XX. El llamado “progreso” está cerca, dispuesto a destruir un mundo en lógica armonía con la naturaleza. Los geólogos rusos tienen que levantar los planos de un territorio todavía desconocido y virgen.

La eterna dualidad entre “campo y ciudad” que está patente, ha sido motivo de debate y estudio continuo en la disciplina urbanística. Desde las ciudades medievales, cuyas murallas separaban el campo de la ciudad y por cuyas puertas entraba el comercio (germen de plazas públicas como la de Mº Pita); hasta los espacios verdes actuales (burbujas o corredores en el tejido urbano); pasando, por supuesto, por las ideas de la Ciudad Jardín o la liberación del suelo del movimiento moderno.

En el film un hombre aparentemente insignificante, que ejerce de guía, se convertirá en el ser imprescindible para la supervivencia de la expedición geológica de soldados rusos. Dersu Uzala sabe leer las claves de su entorno. El aprendizaje de la naturaleza que aporta, no sólo se basa en cazar y rastrear, sino también en una forma de ser basada en la humildad y el respeto hacia lo que nos rodea.

El desprecio que el “progreso” ha tenido hacia todo lo que es natural está representado aquí por los soldados que se ríen del guía, creyéndose superiores y más civilizados, hasta que realmente su supervivencia en la taiga depende totalmente de este hombrecillo, único conocedor del medio.

Lo que se destruye no es sólo lo material, sino también lo invisible. Los valores de Derzu sólo son comprendidos por el sensible geólogo, consciente también de que es culpable de la desaparición de ese mundo en extinción.

De todo ello nace la amistad entre los dos personajes principales, el guía y el geólogo. Dos personas muy diferentes pero que les une las ganas de aprender y tener una visión de respeto hacia las cosas pequeñas. El cazador es una película de gran ternura y pureza. Años después de la expedición, el geólogo vuelve a ver la tumba de su amigo que ya ha desaparecido debido a la explotación de las tierras.

La taiga está llena de personas, según Dersu, pero nosotros ya no las sabemos ver, ya que sólo vemos cosas.

21 de septiembre de 2010

Teatro y juego

Por Noemí Basanta (editora de diseño de Galopín)

Deseaba contaros en este blog lo mucho que me ha ayudado mi afición al teatro para entender la psicología de los niños, lo que me permite realizar mejor mi trabajo.
Lo esencialmente importante siempre es lo que no se ve, lo que se sugiere, y esta frase vale tanto para la arquitectura, el teatro, como para el cine, como para la vida misma.

El teatro tiene la virtud de reunir diferentes artes en una sola. Los niños además de divertirse aprenden sobre conductas, a conocerse a sí mismos y a los demás. Pero sobre todo el niño reflexiona sobre lo que ve, se le incita a pensar y tomar decisiones. Además el teatro es de carne y hueso, aunque consigue que te evadas de la realidad, no es como un juego virtual solitario, sino que lo realizas en grupo.
Al igual que en nuestro trabajo elaborando espacios de juego infantil, en el teatro se busca crear emociones. En escena se tratan las luces, las sombras, los decorados con sus texturas y colores. Cada objeto se puede convertir en un personaje. En los parques infantiles también ocurre esto; debemos permitir y potenciar que los niños estimulen su imaginación con los elementos de juego y también con los vacíos. Es importante relacionar bien los recorridos e imaginar los posibles juegos “de lo que no se ve”. Es importante no dar todo hecho, que el niño genere su propio mundo con pocos elementos.

Decía Chéjov (enfrentándose a lo que se hacía tradicionalmente) que lo inevitable posee un mecanismo diferente a la lógica o la moral. No creía que el artista tuviera que responder todas las preguntas que planteaba la obra. Dejar un margen al espectador para que piense por sí sólo forma parte del pensamiento moderno.

El niño en sus primeras etapas tiende a espacios teatralizados, que reflejen la realidad o la fantasía, donde comenzar a descubrir diferentes roles. El adolescente busca espacios más personalizados y abstractos, donde puedan experimentar retos físicos. El adulto posee la necesidad de la narración (como la novela), del recorrido con un sentido narrativo.

En la fiesta de las Salgueiras mientras pintaba las caras a los niños recordaba todo esto; les preguntaba a cada uno lo que quería ser (un indio, un animal,…), la edad influía en el personaje que cada uno quería representar… yo misma también me pinté.