Las cifras son espeluznantes. Por ejemplo, los investigadores de WWF alertan de que cada año se destruyen 13 millones de hectáreas de masa forestal. No tengo capacidad para imaginarme el número de árboles que se pueden encontrar en esa superficie de terreno, pero la cifra es tan escandalosa que me produce dolor en el corazón y en la conciencia simplemente pensando en ello. Lamentablemente, esto es solo una muestra. La lista de agresiones al medio se mide en leguas.
Desde hace tiempo las autoridades ambientales han acuñado el término Huella Ecológica para expresar el deterioro que las actividades humanas provocan en el medio natural. Esta medida tiene relación con la cantidad de espacio natural “sano” que sería necesario para compensar el estropicio provocado por nuestras actividades. Pues bien, a día de hoy, necesitaremos dos planetas como el nuestro para satisfacer la demanda de recursos naturales.
Lo peor de todo esto es que nos hemos acostumbrado a estas cifras, a balances e informes que arrojan luz sobre la evidencia pero no sobre nuestras conciencias. Es un mensaje frío que habla de una realidad a la que le damos la espalda reiteradamente.
