16 de diciembre de 2015

BAÑOS DE BOSQUE

La generalización de la conciencia ecológica ha introducido en el lenguaje común la metáfora que equipara los bosques con los pulmones del planeta. Después de campañas emblemáticas centradas en la conservación de las ballenas o la descontaminación de los océanos, la lucha contra la deforestación del Amazonas o de las selvas de Asia, se ha convertido en otro de los objetivos clave en la agenda ambientalista.


Pero junto con esta necesidad de equilibrio a escala planetaria, los bosques son también una fuente de salud directa para el individuo. En Japón se practica desde los años 80 la terapia del "shinrin-yoku", que los anglosajones han traducido como baños de bosque aunque literalmente vendria a significar algo así como "dejar que la naturaleza entre por los cinco sentidos". El país asiático, que tiene casi un 70% de su suelo cubierto por bosques, cuenta con medio centenar de centros oficiales en los que practicar esta terapia, que consiste en dar un paseo de unas dos horas, combinado con una serie de ejercicios de respiración. Entre los participantes asiduos en estas sesiones de shinrin-yoku desciende la media de infartos, la ansiedad y aumenta la producción de glóbulos blancos que luchan contra las infecciones o el cáncer. 
La iniciativa nipona se ha extendido a países como Corea del Sur, que ha invertido 140 millones de dólares en un centro nacional de terapia del bosque, o en Finlandia, siempre atento a todas las novedades relacionadas con la silvicultura. Además, los inmunólogos estudian ahora los efectos beneficiosos de la inhalación de determinados aceites que segregan los árboles de más de 25 años. Nuestros compañeros del grupo Gefico participan de hecho en un proyecto (Interconecta) en el que aportamos equipamiento de tratamiento de agua y aire y contar con una empresa forestal que está trabajando en una línea de aceites esenciales. Porque más que escenario amenazador en los cuentos infantiles, o proveedor tradicional de caza y combustible en un modelo de explotación simplemente extractivo, el bosque se presenta ahora como una fuente de salud que apenas comenzamos a saber explotar.

23 de noviembre de 2015

MEDITACIONES SOBRE EL LATIDO DE UN CABALLO

A mediados del siglo pasado, Ernst Gombrich escribió un precioso ensayo sobre Arte que se titula "Meditaciones sobre un caballo de juguete", en el que muestra la capacidad de las imágenes para emocionarnos y generar ilusiones paralelas a la realidad. El juguete de palo con su cabeza de cartón se convierte en un caballo y llena de sentido el juego del niño. Estos días, un artículo de prensa nos recordaba algo que en As Salgueiras tenemos siempre presenta: el valor psicológico y curativo del contacto del hombre con los animales, y nos proponía, literalmente, meditar tumbado sobre un caballo.
El precioso texto de Juan Fornieles nos hace compartir la emoción del periodista a medida que se acerca y se comunica con el caballo. Cuando se tumba sobre el animal y se deja mecer por su respiración, cae en la cuenta de que está viviendo el recuerdo de la experiencia prenatal. Durante el proceso de gestación no estamos solos. Junto a nuestro corazón, como un eco más potente, sentimos los latidos del corazón de nuestra madre. En cierto sentido, nacer, individualizarnos, supone perder aquel recuerdo. El artículo de Fornieles recoge una jornada de meditación con Fernando Noailles, el gaucho uruguayo que lleva años en Madrid promoviendo la doma racional, el buen trato a los animales y desarrollando terapias equinas que fomenten la integración social de ex convictos, adolescentes con problemas o personas con distintas discapacidades y/o  problemas psicológicos, un campo que, como ya os hemos contado en este blog, también hemos desarrollado en As Salgueiras.
En la mitología griega, al centauro se le atribuía una enorme sabiduría, asociada a su parte humana, unida a una faceta bestial, de descontrol de sus pasiones, surgida de su faceta animal. Pero no parece que los griegos acertaran en este caso en la atribución de rasgos. Las terapias con equinos nos enseñan que la sabiduría de su ritmo natural es el mejor remedio para aprender a controlar las emociones humanas, esas que tan a menudo se ven desbocadas por el ritmo de la vida contemporánea

EL TRABAJO DE JAIRO EN MEDELLIN



Jairo desde las impresionantes UVAs que está construyéndo en una de las laderas de Medellín, oteando su querida ciudad
Jairo dirige alguno de los proyectos de urbanismo social que han posicionado a Medellín como la ciudad más innovadora del mundo. Ingeniero de profesión, podríamos decir que Jairo encarna el código genético de un " paisa de pura cepa" (a los nativos de Medellín se les denomina Paisas en Colombia ). Como todos los Paisas; Jairo es simpático al extremo, continuamente está sacando punta a las frases, jugando con el doble sentido y riéndose de todo, empezando por él mismo. Varias veces rompimos a llorar de risa con sus ocurrencias.

Sorprende que una persona de tanta relevancia en su ciudad, tenga un talante tan sencillo y humano. Se nota  cuando visita sus obras y los operarios lo saludan enardecidos cuando invoca a su equipo del alma, el Nacional de Medellín. Como buen paisa, es un aficionado del Nacional, pero también un gran devorador y elaborador de mondongo. Jairo presume de cocinar el mejor mondongo y también es capaz de zamparse toda una cazuela de callos con aguacate, plátano y arroz y al acabar tan pancho, corre arriba y abajo por sus enormes y laberínticas obras encaramadas como las casas colgantes de Cuenca, en las laderas de Medellín.

No es extraño que Jairo este orgulloso de su trabajo, él sabe que cambia la vida de las personas, les da dignidad y sentimiento de pertenencia. Para nosotros ha sido una experiencia única visitar las instalaciones de lujo que de forma totalmente gratuitas, disfrutan las clases más desfavorecidas de su ciudad. Jairo comparte con Juanmi el arquitecto canario que ya citamos en este blog, esa vocación del activista social enamorado de su profesión y de su visión humanista y social.


13 de noviembre de 2015

ESPACIO PÚBLICO Y AUTOESTIMA SOCIAL

Esta semana hemos tenido la oportunidad de reunirnos con amigos y expertos en Colombia para debatir en torno al diseño de los espacios públicos del futuro y los valores pedagógicos y sociales que se generan en torno a un proyecto bien elaborado. Las jornadas "Espacio Público y autoestima social" reunieron en Bogotá y Medellín a cerca de 200 personas, técnicos, arquitectos ingenieros, pedagogos y todo tipo de colectivos interesados en los aspectos técnicos y sociológicos del diseño de espacios urbanos.
Parque de los Pies Descalzos. Medellín

Como siempre que organizamos unas jornadas de estas características, tratamos de compartir con los demás los saberes que hemos acumulado en tantos años de colaboración con profesores, médicos, psicólogos, pedagogos... Pero sobre todo, viajamos para seguir aprendiendo. Colombia es, ahora mismo, uno de los países más innovadores y dinámicos de Sudamérica. Además, un recorrido por sus principales ciudades supone un magnífico ejemplo del papel que desempeñan los parques y los espacios públicos en los procesos de recuperación urbana y regeneración social. Los avances en la lucha contra la violencia, las zonas degradadas, el narcotráfico, han quedado reflejados en el mapa urbano de las ciudades. El parque del Tercer Milenio, desarrrollado en los 90, se convirtió en un reflejo de las medidas de recuperación de la barriada del Cartucho, entonces foco de delincuencia. En Medellín, el parque de los Deseos o el de los Pies Descalzos (con recorridos para descalzarse y sentir el contacto con la naturaleza) se han convertido en un reflejo de la nueva imagen de la ciudad y marca de la superación de un pasado cargado de connotaciones negativas.

Parque del Tercer Milenio. Bogotá

Un parque es a la vez un hito y una herramienta. Un hito que marca el progreso de una comunidad, el territorio ganado al desánimo, al individualismo, al deterioro, a la desidia... Y una herramienta que nos permite trabajar para continuar mejorando la calidad de nuestros entorno, que es una de las maneras de contribuir a fomentar la calidad de nuestra convivencia. Mejorar los espacios públicos hoy equivale a mejorar las sociedades del mañana.

11 de noviembre de 2015

LA FIRMA GALLEGA GALOPIN PLAYGROUNDS ORGANIZA DOS SEMINARIOS SOBRE EL DISEÑO DE ESPACIOS PÚBLICOS EN COLOMBIA





Expertos internacionales debaten en Bogotá y Medellín acerca de urbanismo, pedagogía, diseño o normas de seguridad a tener en cuenta en la planificación de parques o zonas de recreo.

Analizar los elementos necesarios para diseñar parques y espacios urbanos de calidad, que contribuyan a la educación de los niños o que integren las necesidades de la tercera edad o de colectivos afectados por alguna discapacidad es el objetivo del seminario “Espacio Público y Autoestima Social”, que la firma gallega Galopín Playgrounds celebra los días 10 y 11 de noviembre en Bogotá y Medellín, Colombia. En el encuentro participarán ingenieros, diseñadores o certificadores de normativas de seguridad, para abordar una perspectiva de conjunto acerca del papel de los espacios públicos como dinamizadores del espacio urbano.

“Un espacio público bien diseñado se convierte en un agente de socialización, reúne a niños y mayores y les hace sentirse miembros de un colectivo que comparte valores, normas de convivencia. Por eso los parques se convierten en potentes herramientas a la hora de regenerar entornos degradados”, asegura José Manuel Iglesias, presidente de Galopín Playgrounds y del Cluster Gallego de la Madera y el Diseño.

Con una amplia presencia en mercados internacionales, Galopín cuenta con diversos proyectos en Colombia, así como en otros países sudamericanos. “En el desarrollo de nuestra actividad empresarial tenemos la suerte de colaborar con arquitectos, profesores, ingenieros, pedagogos... Estas jornadas son una manera de sintetizar una parte de esos conocimientos y ponerlos a disposición a todos los agentes sociales interesados en la gestión de los espacios públicos”, asegura Iglesias.

Las jornadas contarán con la intervención de Javier Aguilera, director del Igape, que analizará las relaciones empresariales entre Galicia y Colombia. Entre otros ponentes, José Manuel Iglesias analizará la relación entre espacio público y autoestima social; Manuel Mosquera expondrá las normas de seguridad que permiten reducir la accidentabilidad en los parques; Jorge Morillo analizará el proceso global de concepción de un espacio de ocio, desde la idea inicial hasta el proceso de construcción.


El programa completo así como información adicional sobre las jornadas puede consultarse en la web: www.pedagogiayespaciopublico.com

3 de noviembre de 2015

ESCRIBIR PARA PODER APRENDER

Las sociedades occidentales concebimos el progreso como un sistema de eliminación. El nuevo invento, la nueva idea, el paradigma de moda, se impone como absoluto y relega al olvido, o al vertedero de basura, a su predecesor. En el mundo físico, este modo de pensar genera una cultura del despilfarro y la ingente generación de desperdicios. En el mundo de las ideas, lleva muchas veces al olvido de tradiciones valiosas, de saberes que se pretende relegar porque, aparentemente, han perdido su utilidad.


Ahora que muchos colegios parecen empeñados en una carrera por eliminar los libros y los cuadernos para sustituirlos por tabletas u ordenadores, los expertos en neurología, psicología o procesos de aprendizaje están empezando a advertir de las posibles repercusiones de privar a los menores del ejercicio de la caligrafía. En síntesis, lo que muchos expertos sostienen, es que los ordenadores son excelentes a la hora de buscar datos, información, imágenes... pero que no son tan buenos (o que no deben ser empleados de modo excluyente) en los procesos que garantizan el aprendizaje. El cerebro trabaja de modo diferente si tenemos que trazar una "a" con un lápiz que si nos limitamos a pulsar la tecla "a" de una pantalla. Para aprender necesitamos primero aprehender, recopilar los datos, organizarlos de modo coherente pero también personal de manera que nuestro cerebro pueda procesarlos e integrarlos. Al final, el viejo sistema de "tomar apuntes" con un bolígrafo y una libreta, obliga a escuchar al que habla, seleccionar casi sobre la marcha los datos más relevantes y completar, concluida la clase, el esquema final. Y a lo largo de ese camino aprendemos.


Muchos países orientales, sede de multinacionales que fabrican excelentes calculadoras, mantienen sin embargo la tradición milenaria del cálculo con ábaco, que aquí hemos perdido. En uno de sus cuentos espaciales, Arthur C. Clarke fabula la historia de una nave cuyo sistema de ordenadores se ha averiado y su tripulación se salva porque uno de los pilotos sabe manejar el ábaco, con el que calcula la ruta de vuelta a la Tierra. Es una buena advertencia de que el progreso no pasa por eliminar sin más las tradiciones, sino por saber conservar lo que tienen de valioso.

23 de octubre de 2015

ESPACIOS PÚBLICOS PARA LAS PERSONAS, NO PARA LOS AUTOMÓVILES

Al margen de sus consecuencias económicas y legales, así como del daño causado a la imagen de seriedad alemana, el escándalo en el fraude de control de emisiones de los vehículos Volkswagen ha vuelto a traer al primer plano de la actualidad la importancia de las políticas medioambientales, retiradas a un segundo plano de la agenda informativa durante los años más duros de la crisis económica. En esta revisión, se está recuperando el debate acerca del papel del automóvil en la organización de la sociedad y el urbanismo occidentales. El automóvil ha heredado la connotación romántica de libertad individual asociada al vaquero que galopa con su caballo hacia la puesta de sol. Todavía hoy la mayoría de las campañas publicitarias recurren a esa libertad como reclamo para incentivar la venta.
Hace unos días, Carlos Moreno reflexionaba en El País sobre la necesidad de construir espacios públicos para todos, al hilo de la celebración, el pasado 5 de octubre, del día del Hábitat. En su interesante artículo, Moreno recuerda que "el reconocimiento actual del papel crucial de los espacios públicos va acompañado de una voluntad de reconquista. Salimos de varias décadas dominadas por el paradigma del coche individual: desde la posguerra, los espacios públicos de las ciudades eran ante todo vías dedicadas a los vehículos de dos y cuatro ruedas. Así pues, asistimos a un cambio profundo: los espacios públicos son redescubiertos por el público, el público urbano, que los hackea y se adueña de ellos para remodelarlos a su imagen". Y también estos días, Pedro Bravo reflexiona en su blog sobre las diferencias culturales entre Occidente y Japón. Allí, es frecuente ver a niños de seis u ocho años caminando solos por Tokyo, volviendo de la escuela o camino de un recado. Aquí, un afán sobreprotector y el peso del tráfico nos lleva a retirar a los niños de las calles, que ya no son escenario de juego y, a menudo, tampoco zona de paso, a no ser que sea bajo la supervisión de un adulto.
Parece claro que la calidad del espacio urbano es inversamente proporcional a la intensidad del tráfico. Quizá resulte utópico o poco realista tomar al pie de la letra los eslóganes de "ciudad libre de coches" de los años 90. O quizá debamos de ser todavía más imaginativos: el reto no consiste en diseñar una ciudad para los coches y luego aplicar medidas para retirarlos; el reto consiste en diseñar ciudades para las personas, niños, adultos y ancianos, e insertar luego el automóvil individual sólo en la medida en que éste se ajuste a ese diseño, sin pervertirlo o sin dañar la habitabilidad.

9 de octubre de 2015

INTEGRAR LA FRUSTRACIÓN

La noticia corta la respiración. Un niño estadounidense, de solo 11 años de edad, ha matado a su vecina, de 8, tras una discusión en torno a unas mascotas. Al parecer, el niño quería jugar con el cachorro que le habían regalado a la niña y ésta no le dejó hacerlo. Furioso, el chaval entró en casa, cogió la escopeta de su padre y disparó desde su ventana a la pequeña. Las peculiaridades culturales de EEUU hacen que este tipo de sucesos se repitan, por desgracia, con una cierta frecuencia. Muchos hogares cuentan con un arma y no siempre se toman las medidas de seguridad apropiadas para que su acceso esté vedado a los menores. En algunos casos, son los propios padres los que consideran parte del proceso educativo enseñar a disparar a sus hijos, y acuden con ellos a campos de tiro.
Junto con una reflexión acerca de qué objetos deben estar o no al alcance de los niños, y de cómo deben plantearse las medidas de seguridad, el suceso nos recuerda a todos la importancia de generar modelos educativos y sociales que ayuden a los menores a integrar la frustración. Vivimos insertos en una cultura de satisfacción inmediata en la que buena parte de nuestras necesidades se obtienen a golpe de un simple "click": enviar un mail, buscar un dato en Google, encender la tele o el mp3... Incluso desde antes de la revolución digital, se ha generado una cultura basada en una interpretación errónea de la idea de que "el que se esfuerza lo consigue". A menudo olvidamos explicarle a los niños que la recompensa del esfuerzo es el trabajo, el cambio que ese proceso opera en ellos mismos, no el resultado final. Puedes esforzarte y perder el partido; esforzarte y sacar menos nota que un compañero; esforzarte y que el jurado no valore tu trabajo.... Debemos aceptar y encajar que el resultado no es siempre el esperado; pero que siempre, siempre, el esfuerzo por conseguirlo nos convierte en mejores, nos hace aprender cosas sobre el mundo y sobre nosotros mismos.
Una de las primeras cosas que nos enseñan los pedagogos cuando diseñamos un parque es que los niños aprenden no solo jugando, sino esperando turno. Es imposible que siempre haya columpios para todos. Hace falta aprender a esperar un turno, aprender a levantarse del columpio para dejárselo al que espera, a hacer una fila ordenada para que todos puedan jugar. Y en ese proceso, el niño aprende a convivir con los otros, con sus semejantes, niños que como él querrían tener el columpio para ellos solos, jugar todo el tiempo, no esperar nunca, no caerse jamás... Debemos enseñar a los niños la importancia del "sí" pero también la importancia del "no". Aceptar la negativa, la espera, el cambio de planes, el que otros puedan en un momento dado no querer compartir lo suyo. Una negación no es una jaula, es solo un obstáculo momentáneo, una invitación a probar otro camino. Un "no" no puede convertirse, como por desgracia ha sucedido en esta ocasión, en el fin del mundo.

25 de septiembre de 2015

EL JARDÍN COMO CENTRO DE SALUD


Desde que Edward O. Wilson acuñase el término en 1984, la teoría de la biofilia no ha dejado de estar presente en el debate sobre la evolución, la biodiversidad, la educación o las teorías de la salud. De modo sintético, Wilson sostiene que el contacto estrecho del ser humano con el resto de seres vivos, animales y plantas, durante el proceso de hominización, creó una necesidad emocional profunda y congénita de mantener dicho contacto. Y que mantener ese contacto, que el mundo contemporáneo a veces descuida, es tan importante como establecer lazos sociales satisfactorios con otras personas. Esta tesis, que algunos desdeñaron como si se tratase solo de una visión poética del mundo o una teoría más del entorno "new age" de los 80, no ha dejado de ganar refrendo médico. Estudios del Journal of Epidemiology and Community Health demuestran que las personas que viven cerca de una zona verde tienen menos problemas de salud (diabetes, asma. migrañas, enfermedades cardíacas). Según Wilson, la separación de la naturaleza empobrece psicológica y físicamente al hombre.


Siguiendo estas teorías, la diseñadora de paisajes Shelley Sparks promueve el uso de jardines como elementos centrales en distintas terapias de recuperación y defiende la práctica de la jardinería como una alternativa al gimnasio para quienes prefieran un ejercicio sostenible y menos agresivo. Sparks trabajó como asistente social y quedó impresionada por el caso de una mujer, afectada por dos derrames, que se decidió a salir de su cama, literalmente arrastrándose, para limpiar el pequeño terreno adyacente a su casa que veía desde la ventana. Con ayuda de su nieto plantó un jardín y el proceso de ejercicio y de bienestar psicológico fue clave en su recuperación, que sorprendió al equipo médico que la trataba. Cuando decidió trasladar los conocimientos adquiridos como asistente social al diseño de paísajes, Sparks pudo comprobar los beneficios de la jardinería como terapia para recuperar a veteranos de guerra con adicciones o síndrome de stress. En el Centro de Quemados de Oregon, diseñan circuitos con distintos  plantas y desniveles para que los pacientes recuperen poco a poco el equilibrio, el sentido del tacto...


Sparks sostiene además que la jardinería es una forma viable de ejercicio físico, que 45 minutos de jardinería pueden quemar tantas calorías como media hora de ejercicio aeróbico. Dependiendo de la intensidad, una hora de jardinería puede llegar a consumir 300 calorías, por lo que el Centro para la Prevención y Control de Enfermedades de Estados Unidos lo cataloga como ejercicio cardiovascular moderado. Ligando las modernas tesis de Wilson con la sabiduría de los clásicos, parece que el  ideal de mens sana in corpore sano puede alcanzarse "entrenando" en el jardín de manera regular.

14 de agosto de 2015

A JUGAR A LA ESCUELA

Jean-Baptiste Huynh, creador de DragonBox y de la empresa de juegos educativos WeWantToKnow
Jean-Baptiste Huynh se ha convertido en uno de los nombres de moda de este verano. Harto de los malos resultados de sus alumnos como profesor de matemáticas en Noruega ("donde los alumnos no están motivados a aprenderlas") decidió cambiar su planteamiento ("todo el sistema está enfocado sobre los profesores y no sobre los alumnos") y diseñar un juego para enseñar álgebra a sus alumnos. DragonBox, elaborado con la colaboración de Patrick Marchal y Régis Faller, se ha convertido en la aplicación para tabletas de la que todo el mundo habla (está de moda entre los asesores del presidente Obama) y ha reabierto el debate acerca de las posibilidades de la gamificación en la enseñanza o en el mundo de la empresa. Huynh apunta que el exceso de información que se aporta en las aulas tradicionales genera alumnos pasivos, y que no debemos generar alumnos perdedores: "las matemáticas son un arma de destrucción masiva para la autoestima así que me interesaba hacer entender que todo e mundo puede aprenderlas, que no hay por qué sufrir".
Pantalla del juego DragonBox

La gamificación o ludificación se define como "el uso de técnicas, elementos y dinámicas propias de los juegos y el ocio en actividades no recreativas con el fin de potenciar la motivación, así como de reforzar la conducta para solucionar un problema u obtener un objetivo". Sus defensores, sobre todo en el ámbito educativo, defienden la incorporación del juego al proceso de aprendizaje como un elemento fundamental, ya que el juego es la actividad que permite a los niños socializarse, establecer lazos con su entorno y generar modelos de conducta. La oposición jugar/aprender es ficticia, ya que un niño aprende mientras juega. Y quizá no se trate de eliminar el juego para potenciar el aprendizaje de contenidos, sino de averiguar cómo podemos incluir los contenidos académicos dentro de los juegos. Peter Vesterbacka, responsable de la línea de juegos Angry Birds, asegura que los niños finlandeses tienen mejor nivel de inglés que las niñas porque juegan más a los videojuegos. Programas como Duolingo aplican un entorno de juego a la enseñanza de idiomas.
Aunque en As Salgueiras somos partidarios de incrementar el juego libre en la naturaleza, limitando las horas que los menores pasan ante una pantalla, sí compartimos la necesidad de reivindicar la importancia social y educativa del juego. Y debemos recordar que la gamificación no pasa necesariamente por una pantalla, sino que depende de la imaginación de alumnos y docentes. En el año 2009, el diseñador Ronan McCrea llenó el patio de la escuela de Castleknock, en Dublín, de arcos y circunferencias de colores. Luego preparó una cámara cenital para estudiar el modo en que los niños, por su cuenta, organizaban sus juegos en torno a los diseños. Solo falta que algún profesor avispado saque a los alumnos del aula y emplee el patio para enseñar geometría, teoría de conjuntos, los movimientos de los planetas...

7 de agosto de 2015

¿LA PANTALLA O LA VIDA?

Según los datos del informe "La sociedad española y la alfabetización multimedia", elaborado por la Universidad Internacional de Valencia, coordinado por la profesora Maido Moreno, los españoles pasamos una media de ocho horas diarias pendientes de diferentes pantallas. Unas cuatro horas las dedicamos a ver la televisión y las restantes a usar el ordenador, navegar por internet o atender nuestras cuentas en redes sociales. De hecho, España es el país de Europa con mayor penetración de dichas redes, un 47% de media frente al 29% mundial. Resulta paradójico que, según los datos del informe, este uso mayoritario no vaya acompañado de un buen conocimiento de los programas o aplicaciones, un apartado en el que la media es de suspenso.
Los datos de este informe recién publicado confirman una realidad que preocupa a educadores, psicólogos y expertos en temas de la salud. La tecnología, que nos abre ventanas al mundo y amplía la posibilidad de comunicarnos, lo hace a costa de agotar nuestro tiempo y cada vez más voces se alzan para recordar que la vida digital no puede ni debe sustituir a la vida real, a los procesos de interacción físicos reales de hablar, tocar, charlar cara a cara... Los expertos citados en el informe señalan que la sobreexposición a la información digital nos vuelve más impacientes y más dependientes; que se pierde la capacidad para distinguir lo real de lo ficticio o de lo publicitario y proponen educar en períodos de desconexión o abstinencia digital para potenciar, sobre todo entre los más jóvenes, la comunicación cara a cara.
La velocidad con la que se implantan las innovaciones tecnológicas no siempre permite un análisis acerca del modo en que su incorporación a la vida cotidiana puede afectar a nuestra salud. Estos días se ha publicado en España "El demonio de la depresión", un magnífico ensayo de Andrew Solomon sobre una enfermedad que, junto con la obesidad, se ha convertido en una de las grandes protagonistas de los siglos XX y XXI. Solomon menciona la relación entre depresión y pautas de descanso insuficientes, lo que genera un círculo vicioso: una persona con depresión tiende a descansar mal; descansar mal puede ser un factor de riesgo ante la depresión. Y recuerda que, desde la invención de la televisión, la mayoría de la humanidad ha reducido en unas dos horas su jornada de sueño. No se puede hacer una lectura simple, y decir que ver la televisión genera depresión, pero estos estudios nos recuerdan la necesidad de analizar en profundidad nuestros estilos de vida si queremos de verdad afrontar algunos de los grandes problemas sociosanitarios de nuestro tiempo. Y agosto, las vacaciones, pueden ser el mejor momento para apagar el móvil (o encenderlo solo a determinada hora del día), recuperar el placer de la lectura o apostar por una tertulia improvisada, con los amigos de toda la vida o los que acabamos de encontrar en nuestro lugar de vacaciones.

31 de julio de 2015

MÁS MADERA...


El grito de guerra que lanza Groucho en el final de las aventuras de los hermanos Marx en el Oeste podría servir (sin su afán destructivo) como uno de los lemas emblemáticos de As Salgueiras. Quienes seguís este blog sabéis que no nos cansamos de reivindicar el juego libre de los menores en entornos naturales o el empleo de maderas sostenibles como la robinia en el diseño de los parques. Esta semana os presentamos el proyecto del Garfield Park Play & Grow Garden de Chicago, un ejemplo de las nuevas tendencias que, poco a poco, se van abriendo camino en el uso de la madera y en la concepción de áreas de juego en Estados Unidos.
Obra del estudio site design group, el parque se caracteriza por el uso de troncos y tocones de madera como uno de sus elementos definidores. Con ellos se hacen mesas, escaleras que llevan a plataformas, incluso un sendero irregular sobre el que hacer ejercicios de equilibrio. Hay rocas, un foso de grava para jugar con la tierra, muchas plantas y hasta un árbol, podado en forma de doble Y en el que se pueden colgar lazos, hamacas, tender tiendas. Los diseñadores consideran que lo que han hecho es solo la versión 1.0 del parque y están pendientes de evaluar los usos de jugabilidad que le dan los niños para potenciar o modificar los elementos propuestos. Su filosofía pasa por proponer espacios que "inspiren, recompongan e integren a la comunidad".



Muchas de las fotos del parque muestran la habilidad con la que se ha recreado un entorno natural con apenas unos cuantos elementos. El suelo cubierto de cortezas, la omnipresencia de la vegetación, el uso de la madera... no existe apenas solución de continuidad entre lo ornamental y los elementos de juego. Muchos de estos admiten además varias posibilidades, para estimular la imaginación de los niños. Y siendo un entorno seguro, el conjunto invita a los niños a explorar y les propone elementos "arriesgados" (tronco más altos, pendientes más empinadas) sumándose así a los movimientos que comienzan a pedir que se revise la legislación norteamericana sobre parques, ya que entienden que la obsesión por la seguridad está generando espacios que no favorecen el desarrollo de los menores.

24 de julio de 2015

COOPERAR PARA SOBREVIVIR

En varias ocasiones hemos abordado en entradas del blog la relación de humanos y perros, hasta el punto que las últimas teorías, aventuran que podría ser ésta relación simbiótica una de las claves del éxito del homo sapiens. Un estudio reciente nos permite ahondar en esta línea de investigación: nos encontramos con la colaboración de los geladas (monos de la familia de los babuinos) y los lobos etíopes. Estos cánidos son una de las especies en mayor riesgo de extinción del planeta (apenas quedan unos 400 ejemplares en el norte de Etiopía) y la colaboración con los primates resulta determinante para aumentar los porcentajes de éxito de caza y como resultado de ello, su supervivencia.
Los lobos o chacales etíopes se alimentan sobre todo de roedores. Un estudio desarrollado por científicos norteamericanos demuestra que, cuando cazan en solitario, los lobos tienen éxito aproximadamente un 25% de las ocasiones. En cambio, cuando lo hacen en compañía de una manada de geladas, este éxito se eleva al 67%. De momento, los investigadores tienen más preguntas que respuestas. Por ejemplo, no está claro a qué obedece este incremento del éxito. Quizá el ruido de los monos aturde a los roedores y les convierte en presa más fácil. Por otra parte, los geladas no obtienen beneficio aparente de esta asociación. Los lobos no comparten la caza con ellos, ni les ayudan a defenderse de otros predadores de la zona, como las jaurías de perros salvajes, agresivas y portadoras de enfermedades. Sí parece claro que los chacales no atacan a los monos, esto es, no tratan de cazar una cría o a un espécimen enfermo o viejo, como han comentado los autores del estudio en sus presentaciones a los medios.

Este interesante estudio, atestigua el dato de la ayuda que prestan los monos a los cánidos, aunque por ahora no se sabe si va más allá que la condolencia de los geladas por los cánidos más amenazados del planeta y el hecho de que sean más efectivos  que el propio hombre con toda su tecnología, para ayudar en la supervivencia de esta delicada especie endémica de Etiopía. Quién sabe si en la competición entre Neandertales y Cromañones la ayuda de los lobos fue determinante para posibilitar la hegemonía de unos a costa de otros. Es difícil saber qué fue antes, el huevo o la gallina, y si el inicio de esa relación empezó por una hembra joven que perdía su cría y confortaba su instinto maternal adoptando un cachorro huérfano de lobo, que al ser criado entre homínidos, resultaba ser tan útil para los cazadores y más adelante ganaderos, que llegó a convertirse en el instrumento fundamental  de la supervivencia de los que lo acogieron.

17 de julio de 2015

EL MUNDO EN UN PARQUE


El diseño de un parque urbano debe fomentar, entre otras cosas, valores sociales como la convivencia, el juego de niños de diferentes edades, las zonas de reposo para mayores... Aunar los intereses de todos los vecinos supone siempre un reto apasionante. En las modernas sociedades multiétnicas, algunos ejemplos resultan especialmente notables. Es el caso del parque Superkilen, que ocupa unos 30.000 metros cuadrados en el barrio de Norrebro, Copenhague. La zona destaca por su multiculturalidad, ya que en ella conviven vecinos de más de 50 países. Ante esta circunstancia, el estudio de arquitectura BIG (Bjarke Ingels group) junto con el apoyo de Superflex y los alemanes Topotek 1, decidieron convertir la diversidad en el eje central del diseño, como una bandera que se exhibe con orgullo.

Concebido como la metáfora de una ciudad en miniatura, el parque se estructura en tres zonas; una barriada roja (pintada de rojo, naranja y rosa) dedicada a deportes, actividades culturales y un mercadillo semanal; una plaza negra, articulada en torno a una fuente, y pensada como una "sala de estar" al aire libre, para charlar, comer, jugar al ajedrez; y un parque verde con colinas, árboles y plantas, pensado para pasear con las mascotas, caminar o simplemente tenderse al sol.
  
Los diseñadores tuvieron en cuenta las sugerencias directas de los vecinos a la hora de trasladar al parque la variedad cultural del entorno. Así se encuentra una fuente de diseño marroquí, bancos de picnic armenios, un pulpo-tobogán de inspiración japonesa, columpios procedentes de Irak y papeleras inglesas. Los más de 108 objetos y especies vegetales de todo el mundo que pueblan el parque le dan un aire de exposición universal permanente. Además, se juega con la ironía de emplear como elementos de ornamentación letreros de neón procedentes de China o Rusia, en sus idiomas originales. Incluso han instalado uno de los toros de Osborne como referencia a España. Un guiño a la nostalgia y también un ejemplo de que el diseño inteligente puede reconvertir en elementos amables los luminosos que en ocasiones degradan la estética urbana.


Además de su apuesta multicultural, el Superkilen es un referente en el diseño de carriles bicis, omnipresentes y bien señalizados, que no entran en conflicto con las actividades del resto de los usuarios. Y por conjugar de manera armónica los espacios reservados a juegos o deportes muy activos (baloncesto, incluso rings de boxeo) con formas de ocio más tranquilas. Como dicen sus creadores, el ocio activo "no solo mejora la salud física, sino que engendra una comunidad más sana. Y es que no importa de dónde vienes, cuáles son tus creencias o qué idioma hablas, siempre podemos jugar al fútbol juntos".

10 de julio de 2015

CUALQUIER TIEMPO PASADO

El verano es un buen momento para examinar cómo se ha transformado el mundo de la infancia en las sociedades occidentales a lo largo de los últimos cincuenta años. Un cambio especialmente notable en los entornos urbanos. Willie Nelson, presidente de Future Foundation, lo ha resumido de una manera precisa: "Antes se veía a cien niños jugando en una calle por la que apenas circulaban dos coches; ahora hay cien coches en la calle y apenas un par de chavales jugando". Los estudios de Future Foundation analizan, entre otras cosas, modificaciones en las pautas de consumo. En el año 2013 realizaron un interesante trabajo sobre el comportamiento veraniego que demuestran, de manera evidente, la pérdida del juego libre en favor de las actividades organizadas. Así se calcula que una familia media ha triplicado el dinero que dedica a actividades de verano y campamentos, con respecto al presupuesto de los años 60; significativamente, el gasto en ropa de verano para niños se ha cuadruplicado en este período. Y lo más relevante, si en los veranos de hace medio siglo un niño jugaba con sus amigos sin vigilancia paterna una media de 55 veces, hoy, esa cifra ha caído a solo 24 ocasiones.
Como recuerda la periodista Barbara Allen, no hace mucho, el verano consistía en saltar de la cama, engullir deprisa el desayuno y salir en bicicleta rumbo a una nueva aventura, en el parque, en casa de los amigos, en un entorno urbano que era menos hostil y que mantenía una mayor cercanía con lo rural. Con una tranquilidad que hoy nos parece irresponsable, ningún padre se preocupaba por conocer el paradero exacto de su hijo. Antes de la era del móvil y el GPS, se entendía que la comunidad, los vecinos, "le echaban un ojo" a los chavales, asegurándose de que estaban bien. Nadie esperaba que el niño volviese a casa hasta que sintiese la llamada del hambre (y no siempre, porque también se podía merendar algo en casa de un amigo) o el toque de queda de la puesta de sol.

Hoy, los paseos interminables en bicicleta, las partidas de exploración por los entornos rurales limítrofes con lo urbano, la búsqueda de animales en el riachuelo...todo ha ido quedando relegado a un segundo plano en favor de campamentos organizados, actividades complementarias, juego dirigido. Así que ahora que nos acercamos al descanso veraniego, puede ser un buen momento para que padres, educadores y quienes trabajamos con la infancia, releamos las aventuras de Los Cinco, los cómics de Calvin y Hobbes o alguna novela de Philip Roth para recordar algunas de las cosas que le estamos quitando a los niños de hoy en nuestro afán por generar un "curriculum veraniego" tipo que los mantiene ocupados y seguros, pero que los priva de la experiencia maravillosa de la libertad.

3 de julio de 2015

DIGITAL DETOX

Las vacaciones de verano, como época de desconexión con el trabajo y ruptura con las rutinas establecidas, son también un buen momento para plantear nuestra relación con los dispositivos móviles (teléfonos, tabletas, portátiles) que se han convertido en apéndices permanentes de nuestro cuerpo y que, junto con las ventajas de mantenernos permanentemente conectados, están generando también nuevos problemas de estrés, disfunciones en la comunicación con la personas de nuestro entorno y la difuminación de las barreras entre el ocio y el trabajo. Hace unos días, la prensa recogía algunas iniciativas para tratar de encauzar esta relación, como campamentos en zonas rurales sin cobertura móvil u hoteles que proponen a los huéspedes que dejen sus móviles en una caja de seguridad para disfrutar de un fin de semana más tranquilo.
Los ingleses han acuñado ya la expresión "digital detox", recogida tanto en la Wikipedia como en los Oxford Dictionaries, para referirse a los períodos de tiempo en los que una persona restringe el uso de la tecnología para reducir el estrés y centrarse en la relación con el entorno físico inmediato. Si hasta hace pocos años, la dependencia del móvil parecía un tema secundario, una especie de dolencia caprichosa reservada a frikis de la tecnología, lo cierto es que las grandes empresas ya han empezado a tomar conciencia del modo en que la conexión (y la disponibilidad permanente) afectan al rendimiento (y al agotamiento) de su personal. Hace algunos meses, la revista Forbes dedicó un artículo aconsejando acerca de cómo realizar una desintoxicación digital. El uso de la tecnología eleva exponencialmente muchos de los rasgos presentes en el síndrome del quemado ("burn out" en el original inglés) descrito a finales de los 60 y que fue muy popular en la década de los 80 y 90. En Francia, a comienzos de este año, el periodista Pierre-Olivier Labbé grabó en un documental el reto de vivir 90 días sin conexión. 
Por desgracia, algunos de estos consejos parecen partir del reconocimiento implícito de la centralidad de la tecnología. Se proponen "períodos de ayuno digital" ante la imposibilidad de contener el empacho diario a que nos sometemos con nuestra dependencia de la tecnología. En As Salgueiras, donde, literalmente, todavía nos sentamos a ver crecer la hierba, creemos que ser capaces de estar un día o dos sin consultar el móvil o sin subir una foto a Instagram es solo un primer paso. Que la reflexión a medio plazo debe ser cómo integrar la tecnología en nuestras vidas de manera que ésta mejore el modo en que nos relacionamos con nuestro entorno, sin que genere una suerte de disfunción espacio temporal que nos lleve a estar siempre ausentes, el cuerpo en un lugar, la atención al otro lado de la pantalla o los auriculares.