19 de enero de 2012
Alzheimer y Animales: beneficios
23 de mayo de 2011
Más adelante

- Yo soy...
- Espero...
- Necesito...
- La semana que viene...
- Tengo la esperanza de...
- Estoy planeando...
- Dentro de 10 años...
- Una cosa que me gusta de mí misma/o es...
- Suelo...
- Las otras personas me ven como...
18 de marzo de 2011
La sencillez de la creatividad
El pasado fin de semana me fui con Antonio, uno de mis compañeros de Cefine, a participar en el segundo módulo del ciclo de formación de Terapia Asistida con Animales impartido por la asociación A.N.D.R.E.A. Tuvimos ocasión de conocer el método de trabajo que utilizan para trabajar con diferentes colectivos en desventaja y de comprobar las potencialidades de este tratamiento coadyuvante en diferentes poblaciones.
Una de las intervenciones fue la de Jesús de Gabriel, veterinario clínico y experto en asnos de la raza zamorano leonesa. Nos quedamos fascinados con las cosas que nos contó y nos mostró.
Una de las burras de la asociación, Rosalía, presentaba un problema para dar las patas, con las dificultades consiguientes que esto suponía, por ejemplo, cuando necesitaban que el herrero hiciera su trabajo. Me sorprendió ver lo rápido que se podían obtener resultados con procedimientos de “DESENSIBILIZACIÓN”, que no parecen suponer una lucha encarnizada con el animal, como muchas veces pudiese parecer. Además este tipo de procedimientos, que en mi ignorancia asocio con lo que se llama doma natural, no implican riesgos para la persona ni para el animal. En pocos minutos Jesús consiguió que la burra diera las patas delanteras y traseras sin cocear y sin riesgos para ninguna de las partes.
En psicología manejamos muchas veces términos como este, “DESENSIBILIZACIÓN”, aplicados al tratamiento por ejemplo de las fobias. Por desgracia los resultados no suelen ser tan rápidos ni a veces tan eficientes, al menos en casos como el de Rosalía para que diera las patas. Es habitual que para superar los problemas nos empeñemos en “domar” a los hijos, manejar nuestros miedos… Debemos sufrir necesariamente y buscar soluciones difíciles de llevar a cabo. En ocasiones es cuestión de ser un poco más creativos utilizando los recursos que ya tenemos a mano, nada más.
28 de enero de 2011
De la institucionalización a la rehabilitación psicosocial
Por Lucía VázquezHasta no hace mucho tiempo estas personas eran confinadas, casi siempre de por vida, en los hospitales psiquiátricos, donde no recibían más tratamiento que el farmacológico. A partir de los años 90 surge un nuevo modelo de intervención denominado rehabilitación psicosocial, gracias al cual el tratamiento no sólo debe centrarse en reducir los síntomas psicóticos sino sobre todo en ayudar a capacitar a la persona para desenvolverse eficazmente en un determinado medio social. La TAA actúa precisamente sobre síntomas que colaboran en esta rehabilitación.
Cuando comencé a trabajar en psicoterapia teníamos un grupo terapéutico de pacientes con diagnóstico de esquizofrenia. El objetivo de este grupo era hacer crecer lo que el profesor Emilio Gutiérrez llama la PARTE SANA, en lugar de actuar sobre la PARTE ENFERMA (sin negar que ésta estaba presente). Recuerdo a una chica que tuvo que luchar mucho por conseguir que le dejaran cuidar de su hija por sí misma y, pese a los síntomas, su parte sana se iba haciendo tan grande que conseguía demostrar cada día que podía salir adelante.
30 de septiembre de 2010
Terapia asistida con animales: la importancia de la motivación
Cuando complementamos nuestros tratamientos de rehabilitación a través de la Terapia Asistida por Animales (TAA) pretendemos mejorar unos u otros síntomas dependiendo del caso clínico que se nos presente, lo que debe venir determinado por una evaluación individualizada donde se fijen unos objetivos concretos. En este sentido, se pueden diseñar intervenciones desde diferentes áreas terapéuticas: psicología, fisioterapia, terapia ocupacional, etc.
En el caso concreto de los aspectos psicológicos y/o conductuales nos encontramos que en trastornos como la esquizofrenia, el autismo, las demencias o en diferentes tipos de daño cerebral, existe un efecto positivo sobre el funcionamiento cognitivo, las competencias sociales, las respuestas emocionales o la ansiedad.
En cada caso se buscan las herramientas para mejorar unos u otros aspectos, pero hay un factor común a todos: la motivación. La vinculación de los pacientes en los programas de TAA suele ser muy alta, lo que es sumamente relevante teniendo en cuenta que ayuda a facilitar la adherencia a los tratamientos, algo que con frecuencia es difícil de conseguir y que es clave para la recuperación del paciente. No sólo conseguimos “enganchar” al paciente a los objetivos terapéuticos (cuestión especialmente difícil en el caso de niños o en pacientes con mayor deterioro cognitivo) sino que también contribuimos a mejorar la relación terapéutica que se establece entre el paciente y el profesional, lo que facilitará intervenciones futuras.