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5 de mayo de 2016

ARTE Y JUEGO PARA CREAR EL TOBOGÁN MÁS LARGO DEL MUNDO

Escribiendo la semana pasada sobre toboganes, nos encontramos con el anuncio de que se han puesto a la venta en Londres las entradas para poder descender por el tobogan cerrado más alto y más largo del mundo. El artista belga Carsten Holler ha construido una espiral en torno a la Torre Arcelor Mittal Orbit. El Orbit, una enorme escultura visitable que sirve como mirador de la ciudad de Londres, fue diseñada por Anish Kapoor y Cecil Balmond como parte de los edificios del proyecto olímpico de Londres 2012. Con sus 114 metros de altura, es la mayor pieza de arte público de Gran Bretaña, y se ha consolidad, junto con la noria conocida como el Ojo, como uno de los nuevos iconos visuales de una capital inglesa que parece apostar por incluir en su perfil urbano los elementos de un gran parque de atracciones.
El tobogán de Holler estará abierto al público a partir del próximo 24 de junio, y tendrá en total unos 178 metros de recorrido. Dará doce vueltas alrededor de la estructura del Orbit en un descenso de aproximadamente 40 segundos. El túnel alterna zonas cerradas y zonas acristaladas, para que el descenso configure una nueva manera de descubrir paisajes urbanos. Holler ha incluido en varias ocasiones toboganes como parte de sus instalaciones artísticas, como hizo en el año 2006 en su trabajo para la sala de turbinas de la Tate Modern. En diferentes entrevistas, este autor ha señalado su interés por los toboganes como contrapunto curvo al predominio de las formas arquitectónicas rectilíneas; también como posible medio de desplazamiento alternativo y por la sensación de libertad y vértigo controlado que implica el descenso. Publicaciones de referencia, como designboom, han dedicado amplio espacio a esta nueva propuesta de arte lúdico.
 
Como comentábamos la semana pasada, nos encanta la idea de romper la mentalidad que limita los elementos de juego a la zona cerrada de los parques. Y aunque siempre citamos a pedagogos, psicólogos y sociólogos como defensores de los valores del juego, es bueno recordar que también hay artistas y diseñadores capaces de interactuar con el mundo del juego, incorporándolo a museos, salas de exposiciones y piezas de arte público. Seguro que el "Slide" de Holler se convierte en una nueva atracción de Londres, porque si a los niños les apasionará atreverse con este gran descenso, qué adulto puede resistirse a una invitación a retornar a la infancia durante 40 segundos?




29 de abril de 2016

TOBOGANES FUERA DEL PARQUE

Como sabéis, en estas entradas reivindicamos el papel del juego como parte del proceso formativo del individuo. Jugar no es un descanso, un paréntesis en el proceso de desarrollo de los niños, sino posiblemente la parte más importante de dicho proceso. Arrastramos todavía errores pedagógicos conceptuales que, desde el siglo XIX, asocian "estudio" y "trabajo" con el provecho, la seriedad, el labrarse un futuro en sociedad, y "el juego" y "la diversión", como una simple pérdida de tiempo. Afortunadamente, etólogos, pedagogos y psicólogos sociales insisten hoy en que el juego es un papel fundamental del desarrollo y la mejor escuela de socialización e integración de los niños.
Tobogán urbano en Ottawa

En este proceso de reivindicación del juego, algunos arquitectos y estudios de diseño están realizando propuestas para integrar en entornos cotidianos soluciones que se asocian a los parques infantiles, como los toboganes. Aunque hoy se contemplan como uno de los arquetipos del parque de juegos, conviene recordar que un tobogán no es otra cosa que un uso específico del plano inclinado, una de las primeras soluciones técnicas que, en el principio de la historia, permitió a las primeras sociedades urbanas (egipcios, sumerios) desarrollar una arquitectura monumental.
Estación de Utrecht
Así que además de emplearlo en parques y espacios de juego, muchos diseñadores proponen incorporar toboganes como solución para salvar desniveles urbanos, para agilizar la circulación de personas en edificios públicos, como salidas de emergencias (al igual que se hace con las rampas hinchables de los aviones). En el año 2011, el estudio de diseño holandés HIK Ontwerpers añadió un tobogán a la estación central del metro de Utrecht. La cudad de Ottawa en Canadá, ha añadido toboganes cubiertos como salidas rápidas de viaductos e incorpora toboganes de chapa abiertos como alternativa a las escaleras en algunos parques públicos. La revista de arquitectura De Zeen ha dedicado abundantes reportajes al uso de los toboganes en la arquitectura contemporánea, una lectura muy recomendable que revela todos los posibles usos de este elemento.
Bien diseñado, un tobogán supone una alternativa a las escaleras, apta para personas de diferentes edades. Introduce además un elemento de diseño que permite nuevas solucione estéticas y de aprovechamiento del espacio. Y además nos recuerda que nunca debemos apartar el juego de nuestras vidas.