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4 de mayo de 2017

EL JUEGO DE LOS SENTIDOS

Hace unos días comentamos en este blog la importancia del diseño como herramienta de inclusión social. Un diseño adecuado, adaptado a la diversidad funcional, puede convertir lo que antes era una barrera en una puerta de entrada. Del mismo modo, un adecuado diseño de elementos y parques de juego puede servir como elemento de terapia para niños con problemas de integración sensorial. Como recuerda la Asociación Española de Integración Sensorial, desde los años 60, los trabajos de la norteamericana Jean Ayres relacionan problemas de aprendizaje con un procesamiento sensorial atípico. Por ejemplo, niños con hiporreactividad, que no reaccionan ante estímulos considerados normales y buscan experiencias sensoriales más intensas (girar compulsivamente sobre sí mismos, chocar con objetos...). En otros casos sucede lo contrario, menores que se siente molestos ante el tacto de sustancias o texturas que no presentan problemas para sus compañeros; hablamos entonces de hiperreactividad. También pueden aparecer problemas de coordinación, de equilibrio...

En todos estos casos, la terapia indicada se organiza como sesiones de juego, supervisadas por profesionales, que plantean a cada niño nuevos retos, de manera gradual y adecuada a su situación de partida. Desde la manipulación de grandes piezas de plástico o espuma, el contacto con diferentes tipos de materiales, la interacción con sus compañeros, elementos de juego que refuercen el sentido del equilibrio o de la orientación. Desde As Salgueiras, dónde hemos trabajado en terapias con animales para personas con problemas relacionados con el autismo, no nos cansamos de insistir en el efecto pedagógico y terapéutico del juego. El binomio juego + diseño adecuado, se convierte en una herramienta que permite dar respuesta a la mayoría de las grandes cuestiones que se plantean en el desarrollo de los niños, sean cuáles sean sus necesidades específicas.
THE SENSE'S PLAY
A few days ago we discussed in this blog the importance of design as a tool for social inclusion. A suitable design, adapted to functional diversity, can turn what was once a barrier into a doorway. Likewise, an adequate design of play elements and playgrounds can serve as an element of therapy for children with sensory integration problems. As recalled by the Spanish Association of Sensory Integration, since the 1960s, the work of Jean Ayres relate certain learning problems with an atypical sensory processing. For example, children with hyporesponsiveness, who do not react to stimuli considered normal and seek more intense sensory experiences (compulsively twisting on themselves, colliding with objects ...). In other cases, the opposite happens, and the child finds annoying the touch of substances or textures that do not present problems for their companions; we are talking about hyperreactivity. Problems of coordination, balance ...In all these cases, the indicated therapy is organized as gaming sessions, supervised by professionals, who present each child with new challenges, gradually and appropriately to their starting situation. From handling large pieces of plastic or foam, contact with different types of materials, interaction with peers, play elements that reinforce the sense of balance or orientation. From As Salgueiras, where we have worked on animal therapies for people with problems related to autism, we always insist on the pedagogical and therapeutic effect of playing. The binomial element of play + proper design, becomes a tool that allows to answer most of the major issues that arise in the development of children, whatever their specific needs.




10 de octubre de 2016

LA SOLEDAD, EPIDEMIA DEL SIGLO XXI

Hasta hace poco tiempo, la soledad se consideraba una circunstancia más de las muchas que rodean la vida de las personas. En el campo de la salud, se prestaba atención a la soledad como una circunstancia periférica: una persona mayor, que vive sola, ¿se acordará de tomar su medicación?; los problemas de movilidad se agravan en personas que viven solas, al igual que la recuperación de un posoperatorio. Pero hoy, los estudios de psicólogos, médicos y antropólogos están poniendo de relieve que la soledad se ha convertido en una enfermedad en sí misma.
Diferentes informes médicos señalan que las personas que viven solas padecen en mayor medida estrés, falta de autoestima o depresión. Un estudio del año 2006 realizado en mujeres enfermas de cáncer reveló una menor esperanza de vida en aquellas que vivían solas y apenas recibían visitas de amigos o parientes. Estudios de las universidades de Chicago y de Ohio muestran que la soledad afecta también al sistema inmunológico: las personas socialmente aisladas desarrollan una condición conocida como "inflamación crónica".

La soledad resulta especialmente visible y dramática en las personas mayores que viven solas en ciudades. No hace mucho nos conmovía la historia de los policías italianos que subieron a hacerle la cena a una pareja de ancianos romanos que lloraban desconsoladamente porque se sentían solos. Pero hay otra soledad, no necesariamente física, que nos acecha a todos, la sensación de falta de integración en nuestro entorno. Mujeres que sienten que no se valora su trabajo; niños que entran en un rueda de colegio-deberes-actividades extraescolares que los convierte en pequeños autómatas y no les deja tiempo libre para relacionarse de manera espontánea con sus amigos; adolescentes con miles de "amigos" en facebook pero que no tienen con quien planificar un rato de ocio el fin de semana.....

Como ha ocurrido con la obesidad, el desarrollo de estilos de vida poco saludables está convirtiendo a la soledad en una nueva epidemia para el siglo XXI. Desde As Salgueiras, creemos que una buena manera de luchar contra la soledad pasa por el diseño de espacios públicos de calidad, parques y zonas de ocio adaptados a las necesidades de una población diversa, en los que puedan relacionarse niños, adultos y mayores. En los que se recueperen valores como el juego libre, la conversación, el contacto con la naturaleza y el ver jugar a los niños. Porque solo podremos luchar eficazmente contra la soledad si contamos con lugares a los que acudir a conocernos unos a otros.