16 de enero de 2015

JUGUETES DE PLASTICO AL SERVICIO DE LA CULTURA AMBIENTAL

La firma Green Toy es un buen ejemplo del tipo de empresas que surgen en California como resultado de su puntera legislación medioambiental. La prueba de que la apuesta por la protección del medio ambiente, por el uso de materiales reciclados y por un desarrollo sostenible no es tan solo una reflexión filosófica, sino que se puede traducir en fórmulas de éxito dentro de la economía de mercado. Todos los juguetes de esta firma están elaborados con plástico reciclado. En concreto, con el obtenido de recuperar recipientes de leche (las jarras omnipresentes en todas las neveras de los USA). Un contador incluido en la página web de la compañía (http://www.greentoys.com) recoge en tiempo real el número de unidades que se han reutilizado; estos días rondaban ya los 25,5 millones de unidades.
En sus diferentes gamas, los diseñadores recuperan juguetes clásicos como coches, camiones o piezas con las que construir torres, con un estilo que evoca formas retro de los años 50 con un giro contemporáneo, apoyados siempre en un uso muy atractivo del color. También cuentan con juegos de piezas con las que montar parterres de flores o elaborar pizzas, hamburguesas y sándwiches (acorde con los valores de la firma, todos los juegos relacionados con la cocina fomentan el consumo de vegetales y que los niños se familiaricen con el concepto de la alimentación equilibrada). Por supuesto, también fabrican su versión del disco de playa californiano.
 A pesar de que las nuevas tecnologías les permiten darse a conocer en todo el mundo, y de que cuentan con distribuidores en multitud de países (China incluida), Green Toy es una empresa que presume de vocación local. Apuesta por una implicación en un territorio concreto, lo que le permite aprovechar y medir la calidad del programa de reciclaje y su impacto en la comunidad. En su web consideran que resulta innecesario, caro y antiecológico (por el consumo de carburante que implica) tener que importar desde terceros países productos que pueden ser fabricados con un mayor estándar de calidad y valores añadidos en el propio entorno local. Como ocurre en Europa, el mercado del juguete americano se ha visto invadido por productos de escasa calidad procedentes de países de Asia. La apuesta de Green Toy es un ejemplo de que, aunando legislación adecuada, visión empresarial y un buen equipo de diseño, se pueden producir alternativas viables a este tipo de productos "basura", fabricados sin respeto a las normas medioambientales y que en casos extremos llegan a implicar riesgo para los menores. Como los juguetes "de todo a cien", los de Green Toy son de plástico y de colores, pero ahí terminan las semejanzas.

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