10 de octubre de 2016

LA SOLEDAD, EPIDEMIA DEL SIGLO XXI

Hasta hace poco tiempo, la soledad se consideraba una circunstancia más de las muchas que rodean la vida de las personas. En el campo de la salud, se prestaba atención a la soledad como una circunstancia periférica: una persona mayor, que vive sola, ¿se acordará de tomar su medicación?; los problemas de movilidad se agravan en personas que viven solas, al igual que la recuperación de un posoperatorio. Pero hoy, los estudios de psicólogos, médicos y antropólogos están poniendo de relieve que la soledad se ha convertido en una enfermedad en sí misma.
Diferentes informes médicos señalan que las personas que viven solas padecen en mayor medida estrés, falta de autoestima o depresión. Un estudio del año 2006 realizado en mujeres enfermas de cáncer reveló una menor esperanza de vida en aquellas que vivían solas y apenas recibían visitas de amigos o parientes. Estudios de las universidades de Chicago y de Ohio muestran que la soledad afecta también al sistema inmunológico: las personas socialmente aisladas desarrollan una condición conocida como "inflamación crónica".

La soledad resulta especialmente visible y dramática en las personas mayores que viven solas en ciudades. No hace mucho nos conmovía la historia de los policías italianos que subieron a hacerle la cena a una pareja de ancianos romanos que lloraban desconsoladamente porque se sentían solos. Pero hay otra soledad, no necesariamente física, que nos acecha a todos, la sensación de falta de integración en nuestro entorno. Mujeres que sienten que no se valora su trabajo; niños que entran en un rueda de colegio-deberes-actividades extraescolares que los convierte en pequeños autómatas y no les deja tiempo libre para relacionarse de manera espontánea con sus amigos; adolescentes con miles de "amigos" en facebook pero que no tienen con quien planificar un rato de ocio el fin de semana.....

Como ha ocurrido con la obesidad, el desarrollo de estilos de vida poco saludables está convirtiendo a la soledad en una nueva epidemia para el siglo XXI. Desde As Salgueiras, creemos que una buena manera de luchar contra la soledad pasa por el diseño de espacios públicos de calidad, parques y zonas de ocio adaptados a las necesidades de una población diversa, en los que puedan relacionarse niños, adultos y mayores. En los que se recueperen valores como el juego libre, la conversación, el contacto con la naturaleza y el ver jugar a los niños. Porque solo podremos luchar eficazmente contra la soledad si contamos con lugares a los que acudir a conocernos unos a otros.

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